No te hagás la suertuda Alicia. No me refriegues por la cara que lo tuyo fue solo un sueño y que además, ENCIMA, te llevo al país de las maravillas. Me molesta, me indigna. Ya no quiero que me vengas con tus historias fascinantes. Osea si, si quiero. Pero ya, ya basta. Ya no quiero querer que tus sueños sean los mios, aunque ojalá que los fueran. Es que qué querés que haga? Yo no puedo dormir a la noche, y cuando duermo no llego a soñar, y cuando logro soñar me despierto. No todos podemos hablar con las flores, y que nos respondan. No todos nos salvamos de que nos corten la cabeza. Date cuenta, y date cuenta que solo fue un sueño, y en la realidad ya a nadie le interesa mas que a mí. Es que sí! Claro, cuando me contaste me llené de envidia, porque me di cuenta que ya mis sueños no eran tan sueños como me gustaría, y que el tuyo habia sido EL sueño. Y de ahí en adelante traté de soñar. Porque yo también quiero encontrarme con una oruga fumanchera y quedarme ahí preocupada solo por hacer cículos de humo, o tomarme un vinito con un borracho de sombrero que dice estar tomando té. Yo también quisiera encontrarme con un gato filósofo y que deje toda la confusion en segundo plano, para en primer plano dejarme una sonrisa, solo una sonrisa. Yo también quiero poder tomarme una pastillita cuando me siento chiquita chiquita chiquita y me ahogan mis propias lágrimas, para crecer y crecer y que nada me aplaste. Si, yo tambien quiero correr y correr, y caer y caer, y gritar y gritar hasta darme cuenta que solo es un sueño. Pero sabés qué? A fin de cuenta, solo fue un sueño, y tarde o temprano te vas a dar cuenta que ya no sos esa Alicia del País de las Maravillas, que simplemente sos Alicia, o María o Camila. Y como yo, vas a tener que darte cuenta que no sos lo que fuiste ahi, que sos lo que sos acá, ahora.
Y ahí te quiero ver, Querida Alicia.
Es que aquí, sabés?
El trabalenguas, traba lenguas.
El asesino, te asesina.
Y es MUCHO para tí.